Qué está pasando con el feminismo? (parte II). La alianza con el colectivo LGTB+.

Cuando decidí abrir este blog hace medio año, apenas conocía el significado de cisheteropatriarcado; tampoco sabía diferenciar los periodos históricos del feminismo en función de sus reivindicaciones; y me daba vergüenza confesar que no me sonaba el nombre de Judith Butler, lo cual es bastante grave sobre todo tras cursar una licenciatura en sociología. Como neófita que soy me ha sido difícil autodefinirme como feminista. ¿Qué tenía que aportar yo que no hubieran hecho otras? Pero pronto entendí que lo que necesitaba expresar no debía hacerlo por el movimiento, ni siquiera para aclarar las ideas de muchas mujeres (eso sería demasiado pretencioso cuando ni yo misma lo tengo claro). Lo haría simplemente por mí. Ahora me encanta leer sobre el tema, informarme sobre los nuevos avances y planteamientos que se cuecen y recuecen dentro del movimiento, en todos los rincones del mundo. Los actuales levantamientos de mujeres empoderadas que están aconteciendo me parecen demasiado excitantes como para obviar el fenómeno y no dejarse llevar por la pasión del momento. A mí, particularmente, me resulta fascinante. No importa si no sabemos lo que significa interseccionalidad, no vamos a hacer de ponentes en ningún congreso feminista internacional. Lo maravilloso del feminismo actual es que, para afiliarse a la causa, basta con la voluntad de aniquilar el patriarcado (desde una perspectiva holista) y reivindicar nuestra libertad de ser mujeres (desde una versión más simple). El feminismo de nuestros días es poliédrico; intereseccional: o “artesanal”, como lo define Mar Candela.

Tras la breve introducción histórica que expliqué la semana pasada, estamos preparadas para adentrarnos en el conocimiento de la “cuarta ola feminista”. Una de las características de esta “revolución de la revolución”, además de su carácter internacional posibilitado por la incorporación de las TIC, es que hay cabida para todas, todos, tod@s, todes y todxs. Gracias a esta perspectiva integradora, se están acuñando nuevos términos contra la heteronormatividad, una forma de derrocar los viejos binomios a raíz de los cuales se estructuran las bases del patriarcado. Los nuevos feminismos han incluido en su discurso, no solamente a las mujeres cisgénero, sino que defienden a cualquiera que luche por el reconocimiento de una identidad y orientación sexual distinta a la hegemónica. Este colectivo se está pluralizando tanto desde sus orígenes -el conocido LGTB que representaba a lesbianas, gais, transexuales y bisexuales-, que hoy se ha tenido que añadir un “+” al final del nombre LGTB+ para dar visibilidad a otras formas de orientación e identidad sexuales no binómicas. A continuación, paso a definir algunos de estos nuevos términos:

  • Queer: engloba al colectivo de personas que no se consideran heterosexuales y que no necesitan ponerse etiquetas, sino que van más allá de lo socialmente establecido en lo que respecta a la identidad y orientación sexuales.
  • Intersexualidad: o lo que se conocía hasta ahora como “hermafroditismo”. ¿Cómo se asigna a una persona un género en función de sus genitales, cuando éstos tampoco están definidos en ninguna de las dos categorías?
  • Asexualidad: comportamiento de personas que experimentan poca o nula atracción sexual hacia otras. Está relacionado con la atracción, no con la práctica de relaciones sexuales -eso sería el celibato-.
  • Pansexualidad: término empleado para definir a personas que puedan sentirse atraídas hacia cualquier persona, sin importar su orientación o identidad sexuales.

Cuando esté socialmente aceptado encontrar a mujeres con pelos en el pecho y a hombres que se maquillan lo labios por debajo del bigote, ¿quiénes serán las víctimas del patriarcado? Si hasta hace pocos años, el modelo estaba bastante bien definido y lo legítimo era ser heterosexual y monógamo, ahora nos encontramos ante el germen del cambio. A mí, personalmente, me encantaría empezar a ver documentos de identidad donde no se especificara el sexo. Es indudable que la inclusión de estos colectivos en la lucha feminista hará mucha pupa al patriarcado, cuando sea incapaz de decirnos de qué lado debemos colocarnos.

 

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